FAMILIA CORRADINI
En la zona rural conocida como Paraje Cilley el apellido Corradini[1] fue, durante mucho tiempo, parte habitual del paisaje cotidiano. Tres hermanos —Luis, Ruggero y Eduardo Corradini— echaron raíces en esta región al casarse con mujeres del lugar, profundamente arraigadas a la comunidad. No solo formaron familias y dejaron descendencia, sino que también se destacaron en el trabajo rural, logrando prosperar y convertirse en propietarios de algunas extensiones de tierra. Así, el apellido Corradini quedó estrechamente ligado a la historia y el desarrollo de esta zona.
Por ello, desandaremos en la historia de esta familia que se remonta allá en Italia en un año tan lejano como 1852 y que, además está muy vinculado a la familia Graziosi de la que ya he escrito en un artículo anterior
DESDE ITALIA
El primer antepasado del que se tiene registro es Pasquale Corradini, fallecido el 19 de septiembre de 1893, quien estuvo casado con Bibiana Petracci (o Petroni), ambos oriundos de la Región de Las Marcas, en Italia. Es probable que la pareja haya contraído matrimonio en la localidad de Francavilla D’Ete, en la provincia de Ascoli Piceno, ya que allí consta el nacimiento de uno de sus hijos: Nicola Corradini, nacido el 20 de agosto de 1852. Sabemos que tuvieron un hijo más, Benedetto, nacido en 1860 (pero no investigué sobre su vida).
Sin embargo, fue en la localidad de Mogliano, provincia de Macerata, también dentro de la Región de Las Marcas, donde Nicola se casó el 30 de julio de 1885 con Nazzarena Mattei, hija de Benedetto Mattei y María Procaccini, nacida en Mogliano en 1860.
El matrimonio Nicola y Nazarena vivieron en la zona rural de Mogliano como agricultores y tuvieron ocho hijos, de los cuales solamente sobrevivieron cuatro:
- Diodato Corradini, nacido muerto el 1 de julio de 1886
- Gioachino Francesco Corradini, nacido muerto el 11 de octubre de 1887
- Clorinda María Luigia Corradini, nacida muerta el 18 de diciembre de 1889
- Augusta Ludovica Ugolina Corradini, nacida el 18 de agosto de 1891
- Luigi Federico Corradini (castellanizado como Luis), nacido en la calle Poggio de Mogliano, el 19 de septiembre de 1893
- Ruggero Emidio Filippo Corradini, nacido el 28 de marzo de 1897.
- María Corradini, nacida muerta el 17 de abril de 1899
- Edoardo Filippo Corradini (castellanizado como Eduardo), nacido el 15 de mayo de 1900.
Lamentablemente, Nazzarena Mattei de Corradini falleció a los 40 años de edad un 27 de noviembre de 1910, en la misma localidad de Mogilano teniendo el menor de sus hijos vivos, Eduardo, de 10 años de edad.
La única hija que alcanzó la adultez, Augusta Ludovica, se casó también en Mogliano con Giuseppe Marzialetti el 17 de octubre de 1913. La pareja tuvo cinco hijos, y ella permaneció en su tierra natal hasta su fallecimiento, ocurrido el 1 de agosto de 1977.
Por su parte, Nicola, tres años después, decidió emprender viaje hacia la Argentina. Al parecer, fue motivado por su amigo Nicolás Graziosi[2], también oriundo de Mogliano y radicado en el país definitivamente desde 1894. Graziosi, ya bien establecido y en pleno crecimiento socioeconómico en el Paraje Cilley, le escribió posiblemente conociendo su situación personal tras su viudez, alentándolo a comenzar una nueva vida en estas tierras.
De esta manera, el mismo día que se casó su hija (17 de octubre de 1913), Nicola solicitó un pasaporte al gobierno italiano con destino a Buenos Aires, lo que sugiere que, al menos con sus dos hijos menores (Ruggero de 15 años, y Eduardo de 13), emigraron a la Argentina pocos días después. Es interesante observar que, de acuerdo al documento al que puede acceder a través de la página Familysearch, el pasaporte era solo válido para Buenos Aires, y esto puede deberse a que no tenía intención de ir a otros lugares del país ya que se instalaría en Carhué, tras el llamado de Graziosi.
Ya en territorio argentino, Nicola (en Argentina Nicolás) con sus dos hijos se establecieron en el Paraje Cilley de Carhué, en los campos de Nicolás Graziosi quien los contrató como peones. Según Eli Corradini de Recalde (nieta de Nicola), Luis (el hijo mayor) vino algún tiempo después, es decir entre 1914 y 1916 ya que en este último año se casó con una de las hijas de Graziosi. Por estos datos es comprensible pensar y asegurar que también Luis se apeonó en el establecimiento de Nicolás Graziosi donde conocería a su hija.
Nicola Corradini, en tanto, murió trágicamente (suicidio) el 30 de mayo de 1929, a los 76 años, en alguno de los galpones de los campos de Nicolás Graziosi, su amigo y patrón fallecido unos años antes. Fue encontrado por uno de sus nietos, "Tatito Corradini", quien tenía por entonces 9 años (hijo de Luis quién a estas alturas ya tendría alguno de los campos de Graziosi en posesión por medio de su mujer).
Sus tres hijos varones se establecieron definitivamente en la zona, en este caso como peones (al menos los primeros años) de Nicolás Graziosi, lo que les permitió a dos de ellos conocer y casarse con dos hijas de éste, María Palma e Irene Elvira. En tanto Eduardo se casó con la señora Nicolasa Mercuri (hija de José Mercuri y María Zagriffanti, chacareros también en la zona del Paraje Cilley), nacida en Carhué un 25 de abril de 1908.
En el Paraje Cilley, los Corradini formaron sus propias familias, tuvieron hijos y se convirtieron en propietarios de campos, consolidando así el arraigo de este apellido en estas tierras.
LUIS CORRADINI
Luis, el mayor de los tres, también fue el primero en casarse. Contrajo matrimonio con María Palma Graziosi en la Iglesia Nuestra Señora de los Desamparados de Carhué el 30 de septiembre de 1916 siendo testigos del acto Antonio Corradini (italiano de 30 años sin poder precisar parentesco) y Graciano Graziosi (argentino de 18 años de edad, hermano de María). Probablemente vivieron en los primeros años en un montecito ubicado en un cuadro de 17 hectáreas perteneciente a su suegro, para quien trabajaba -ver mapa-. Más tarde vivirían en la casa paterna de María.
Al morir Nicolás Graziosi en 1923, Luis y María se quedaron viviendo en la casa de éste. María adquirió al menos 17 hectáreas donde se encuentra la casa paterna y escuela (levantada en 1908 en ese lugar donado por Graziosi y donde asistieron sus hijos). Pero Luis les compró a algunos de sus cuñados la parte que les correspondía, haciéndose de 217 hectáreas del total que tenía su extinto suegro. De esta manera, los campos de Luis Corradini estaban compuestos por cuatro lotes de 50 hectáreas y uno de 17 (donde había vivido al principio luego de casarse) -ver mapa-.
En el aspecto familiar, Luis y María tuvieron cinco hijos. Cabe mencionar que algunos nacieron en el montecito indicado anteriormente y otros ya en la casa paterna de su madre, donde se criaron hasta que hicieron sus propias vidas. Todos fueron alumnos de la Escuela Nº2, como lo habían sido su madre y tíos maternos, que se encontraba a metros de su casa y, en definitiva, dentro de sus campos. Estos fueron:
- Nicolás Benito (conocido como Nicolito), nacido el 19 de mayo de 1918. Se casó el 19 de mayo (el día de su cumpleaños) de 1945 con Ana Noemí Bichi (hermana de Gucha, esposa de Tatito), luego de lo cual, tomaron rumbo hacia Mar del Plata donde hicieron sus vidas. Tuvieron una sola hija llamada Susana Noemí casada con Pedro Pedroche con quien tuvo un hijo, llamado también Carlos (Susana falleció en abril de 2021 en Mar del Plata). Nicolito falleció en Mar del Plata el 11 de septiembre de 1971.
- Pascual José (conocido como “Tatito”) nacido el 8 de noviembre de 1919 (fueron sus padrinos de bautismo sus tíos Graciana Graziosi y José De Ángelis). Tatito nació en el montecito antes mencionado.
- María Angélica (conocida como Mariquita), nacida el 30 de mayo de 1921. Se casó el 15 de septiembre de 1951 con Guillermo Durán (dueño del Boliche “El laurel”[3] en la esquina norte de Avenida Moreno y Lonardi y cuyos padres vivieron junto a él y sus hermanos en un cuadro de 50 hectáreas enfrente de las 50 donde estaba la casa de Luis Corradini). Su hija se llama Susana Cristina. Vivieron en el pueblo en una casita al lado del boliche de su esposo. Mariquita falleció el 23 de octubre de 1974 por problemas del corazón y Guillermo el 2 de noviembre de 1996. Su hija Susana aún mantiene ese predio.
- Luisa Elena, nacida el 7 de diciembre de 1922. Esta se casó en Carhué el 28 de febrero de 1946 con Edgardo Juan Carlos Chiodi (nacido el 5 de mayo de 1919 en Carhué). Edgardo fue intendente de Adolfo Alsina entre 1963 y 1966 (destituido por el Golpe de Estado de la llamada “Revolución Argentina”). Vivieron en el pueblo y tuvieron dos hijos:
- Edgardo Luis (Edgardito), nacido en 1948. Se casó con Silvia Liliana Arrivas con quien tuvo 3 hijos: Edgardo José (nacido en 1978), Fernando César (nacido en 1980) y Dino Alejandro; y
- Belma Graciela, nacida el 2 de septiembre de 1950. Se casó el 20 de enero de 1973 con Carlos Luis Partarrieu, dueño de Panadería “La Francesa”, con el que tuvo tres hijos: Iván Gastón, nacido el 16 de julio de 1974 (director del Museo de Adolfo Alsina desde el año 2000 hasta la actualidad); Germán Luis, nacido el 21 de agosto de 1976; y Gabriela Soledad, nacida el 4 de octubre de 1982.
Edgardo padre falleció el 6 de diciembre de 1977 y Luisa un 9 de noviembre de 2013.
- Lilia Zulema, nacida el 30 de abril de 1924. Se casó en Carhué 16 de agosto de 1952 con Raúl Bichi (hermano de Gucha y Ana, nacido el 16 de octubre de 1914). Se fueron a Buenos Aires donde hicieron su vida y familia constituida por ellos y sus dos hijos: Raúl (nacido el 29 de agosto de 1958) y María Elena (nacida el 23 de febrero de 1957). Raúl padre falleció en octubre de 1984 y Lilia un 6 de noviembre de 2009.
Luis murió el 21 de noviembre de 1963 a la edad de 70 años. Luego de este suceso María seguiría viviendo en la casa junto a su hijo Tatito, esposa e hija.
Tatito
Tatito vivió con sus padres y contrajo matrimonio el 5 de mayo de 1951 con Ida Josefina Bichi “Gucha”, hermana de Raúl (casado con Lilia) y Ana (casada con Nicolito). Gucha había nacido en Tandil el 19 de febrero de 1919. Supo dar clases un tiempo en la década del `50 en la Escuela Nº2 que se encontraba a metros de su casa, y era sobrina del sacerdote Primo Bichi quién ejerciera sus servicios espirituales en la iglesia local entre 1905 y 1919. Tuvieron una hija llamada Analía Marta Corradini nacida el 21 de febrero de 1956. Analía fue alumna de la Escuela Nº2 entre 1961 y 1967, siendo la segunda generación de Corradini que fuera a dicha escuela. Luego hizo sus estudios secundarios en Carhué entre 1968 y 1972, donde paraba en la casa de su abuela que ya se encontraba viviendo allí. Tomó rumbo hacia la ciudad de Mar del Plata donde se dedicó a la docencia y tiene una hija llamada Cecilia González Corradini, nacida el 7 de octubre de 1986.
Para cuando Luis falleció, todos sus hijos, salvo Tatito, ya se encontraban viviendo en el pueblo (Mariquita y Luisa), Mar del Plata y Buenos Aires (Nicolito y Lilia respectivamente). De esta manera, Tatito fue quién trabajó las 217 hectáreas en sociedad con su madre, inclusive, cada cual tenía sus propias vacas, pero las administraba Tatito. Así mismo él, junto a su esposa e hija vivieron en la casa paterna junto con sus padres primero y, luego con su madre solo por un tiempo ya que para 1967 se había ido a vivir a su casa que tenía en el pueblo ubicada en frente de la actual Escuela Especial, calle Pringles al 900. Su nieta Analía, hija de Tatito, supo serle compañía cuando empezó la secundaria en el pueblo y el Magisterio después. De esta manera, en torno al año 1966/7, Tatito y Gucha vivieron solos en el campo. Por su parte, María Palma Graziosi viuda de Corradini falleció un 4 de octubre de 1985.
A la muerte de María Palma, solo dos hermanos siguieron como propietarios de los campos de su padre, Luisa Elena y Tatito quiénes les compraron las partes correspondientes a la “sucesión de Mariquita”, “sucesión de Nicolito”, y a Lilia. Luisa Elena se consolidó con 100 hectáreas, mientras Tatito obtuvo 117 -ver mapa-. Tatito y su hermana Luisa Elena le compraron la parte al resto de sus hermanos, quedándose Luisa Elena y su esposo Edgardo J.C. Chiodi con dos lotes de 50 hectáreas que están sobre las 100 de Bartolo Molina (Zwenger) y Tatito con la 50 de la casa, las 50 que dan hacia lo de Carcedo y 17 hectáreas al lado de éstas (donde Tatito había nacido) -ver mapas-. Luego Luisa Chiodi-Corradini vendió a Carlos Alessio quien luego las vendió a la familia Sagasti (Osbel y Aldo). Por su parte, Tatito trabajó las 117 hectáreas hasta principios de 1991 cuando se las alquiló a Omar Audisio, vecino y amigo, mientras ellos al año siguiente tomaron rumbo hacia Carhué donde pasaron sus últimos años (Tatito fallecería el 21 de febrero de 2003). Los campos de Tatito actualmente son de su única hija, Analía Marta Corradini, quien se los siguió dando a Omar Audisio hasta el deceso de este.
Tatito se dedicó a la agricultura y ganadería con las 117 hectáreas de su propiedad. Sin embargo, esto duró poco tiempo, ya que en el primer semestre de 1991 le alquiló todos los cuadros a Omar Audisio, vecino del Paraje Cilley y amigo de la familia. Posteriormente, en febrero de 1992 decidieron dejar el campo y vivir en la casa que tenían en el pueblo, ubicada en Avenida Colón entre Sarmiento y Urquiza (más sobre Urquiza, una casa hoy totalmente remodelada). A partir de allí, la casa de Nicolás Graziosi quedó totalmente abandonada luego de un siglo de estar habitada y de haber pasado por ella 3 generaciones.
Tatito falleció el 21 de febrero de 2003 a la edad de 83 años viviendo en el pueblo. Tras este hecho, Analía decidió llevar a su madre a Mar del Plata, pasando sus últimos días hasta su fallecimiento el 18 de febrero de 2008, a un día de cumplir sus 88 años.
De esta forma se cerraba así, una etapa más de la historia que comenzó con Nicolás Graziosi allá por el año 1887.
En tanto los campos, Analía se los siguió alquilando a Omar Audisio por varios años.
EDUARDO CORRADINI
Éste, como mencioné anteriormente, se casó en la década del ’30 con Doña Nicolasa Mercuri, también hija de vecinos del Paraje Cilley. Probablemente en un principio vivieron en un montecito[4] del cuadro de 50 hectáreas de Bruni, conocido como “La Hormiga”, que fuera en otros tiempos de la familia Durand (se encuentra enfrente del campo de Pallotta). Según Eduardo él había plantado en ese lugar un montecito de acacias. Años más tardes se asentaron en el campo de su propiedad, donde vivieron y criaron a sus hijos. Es posible (no lo puedo asegurar) que este campo haya sido herencia por parte de los padres de Nicolasa. Se trata de un cuadro de 50 hectáreas ubicado cerca de la Estación J.V Cilley -ver mapa-. Sin embargo, con los años Eduardo fue adquiriendo más propiedades. Al menos desde principios de la década del ´40 ya contaba además con 57 hectáreas ubicadas a 1000 metros hacia noroeste, llegando a ellas por el mismo camino donde se encontraban las primeras 50 ya mencionadas (ver mapa). Se trataban de dos lotes separados por un camino: 17 hectáreas en forma de triángulo debido al cruce de las vías del Midland que le daba esa forma, y un lote de 40 hectáreas hacia el noreste de éstas, que estaban conformadas por al menos 40 hectáreas que pertenecían a su cuñada Irene Graziosi, casada con su hermano Ruggero, que adquirió en sucesión y se encontraban pegadas a las diez hectáreas que le habían tocado a su hermana “Santina” Graziosi de Latapié.
En las primeras 50 hectáreas mencionadas, Eduardo y Nicolasa levantaron su casa[5] donde nacerían todos sus hijos los cuales asistieron a la Escuela Nº2 (de la que Eduardo supo ser presidente de su Cooperadora), distante de allí a 4.600 metros hacia el este. Tuvieron cuatro hijos:
- Roberto Corradini (Beto, de profesión camionero), casado con Paula Fernández (Hermana de la Negra Fernández casada ésta con el Ñato Amigo, vecinos también del Paraje Cilley) con el que tuvieron un solo hijo llamado también Roberto (Betito, también camionero).
- Delia Corradini. Casada con Ramiro Echeverría con el que tuvo una sola hija, Norma Delia, nacida en 1954. Lamentablemente Delia falleció en abril de 1963 dejando a su hija con 10 años de edad. Ramiro se volvió a juntar con “Chili” Durán (hermana de Lolo y Guillermo Durán también una familia vecina del paraje) y Norma tomó rumbo para Casbas donde se casó y tuvo dos hijos (lamentablemente murió joven en la década del ’90).
- Eduardo Elmer (Eduardito), casado con una hija de Recaredo Rodríguez con la que tuvo una sola hija.
- Armando Corradini, nacido el 1 de enero de 1942, casado con Delia Argentina Metidieri (Mechi o Mechita, nacida el 5 de diciembre de 1943) cuya madre era Delia Villasuso de Metidieri (amiga de mi abuelo Pedro Meloni). Tuvieron tres hijos: Silvana, Gachi y Marita quien vive en Austria.
Mechita murió en Bahía Blanca el 2 de julio de 1982. Armando murió el 11 de junio de 1991 en Cacharí (Partido de Azul) cuando se encontraba trabajando de tractorista.
Eduardo con estas propiedades se dedicó a las actividades ganaderas y agrícolas. Las 40 hectáreas que compró en los años ‘40 se encontraban frente del campo de Molina (que lo alquiló por muchos años la familia Swenger y por ello se lo conoce como “campo de Swenger”). Eduardo las dividió en dos lotes de 20 hectáreas con un alambrado que iba de sureste a noroeste (ver mapa) y tenía en el centro, además de un montecito de eucaliptus, el molino con el tanque para abastecer de agua a los animales. Allí había un rancho de dos compartimentos donde mis abuelos Julio Blengio y Marucha Álvarez vivieron entre 1946 y 1947 cuando eran peones de Eduardo[6]. En los años ’60, Eduardo dio en alquiler, dos años más o menos, las 40 hectáreas que estoy describiendo, más el triángulo de 17 hectáreas camino de por medio, a Jorge Robert quién tenía de peones a Pocho Celaya e Isidoro Seronero, vecinos del paraje. Este Robert, con permiso de Eduardo cambió de lugar el molino y tanque ubicándolo a la vera del alambrado a la mitad de la punta suroeste del lote para poder suministrar agua al triángulo de 17 hectáreas que se encontraba enfrente del otro lado del camino el cual colocaron una bebida que era abastecida de agua por el molino mediante caño subterráneo atravesando la calle. Es qué, hasta ese entonces, Eduardo para que los animales de ese triangulo tomasen agua, se tomaba el trabajo de sacarlos por la tranquera de alambre que se encontraba en la punta sur sobre las vías y llevarlos hasta su casa a darles agua y volverlos otra vez a encerrar. En la esquina sur del cuadro de 40 hectáreas, bien enfrente a la casa de Swenger, Eduardo tenía los corrales donde guardaba los caballos que usaba para atarlos al arado y sembradora[7].
Cabe destacar, que en la misma década del ’60, cuando dio los campos en alquiler a Robert, Eduardo y su esposa se fueron a vivir al pueblo, posiblemente por problemas de salud ya que estuvo mucho tiempo enfermo. De esta manera, el que tomó las riendas del campo donde estaba la casa fue su yerno Ramiro Echevarría quién se fue a vivir allí junto a su esposa, Delia Corradini y su hija Norma Delia quien empezó a cursar la primaria en la Escuela Nº2 en el año 1961[8]. Cuando Delia muere en 1963 Ramiro se volvió al pueblo con su hija, y al tiempo se fue a vivir a ese campo otro de sus hijos, Armando que recién se había casado con Mechita Metidieri. Aquí en 1965 nació su primera hija Silvana Corradini. Estuvieron allí algunos años hasta que tomaron rumbo hacia el pueblo y Carlos Bauser con su esposa y un hijo (vecino del paraje) les pidió prestada la casa para vivir por un tiempo, tras lo cual, y desde ese entonces la casa quedó abandonada cayéndose con el transcurso de los años, quedando solamente el molino y tanque dentro del monte de tamariscos y eucaliptus.
Eduardo falleció el 4 de agosto de 1972 en su casa del pueblo ubicada en calle Lonardi. Nicolasa, por su parte, falleció el 19 de noviembre de 1986.
Sus hijos le vendieron las 57 hectáreas (el triángulo y las otras 40) al Doctor Humberto Sarsur[9], médico de Eduardo por muchos años. Éste cambió la división del lote de 40 has. dividiéndolo perpendicularmente con respecto a la antigua división, trabajo que hizo mi tío Raúl Blengio quién era alambrador. A raíz de este cambio trasladó también la entrada que antes estaba por el lateral enfrente de Swenger (a la altura del monte que se encuentra en el medio donde estaba el molino), hacia la punta suroeste enfrente del triángulo el cual enfrenta una tranquera para el pase de los animales. Éste luego le vendió las 40 enfrente de Swenger y el triángulo a la Inmobiliaria Sportelli de Pigué quien al poco tiempo se lo vendió a la Sociedad “Horacio y Juan Robilotte Hnos”. Sin embargo, luego de un año lo terminó comprando Antonio Fontana (padre de Gillermo Fontana, el martillero) quién se lo alquiló entre 1982 a 1986 a mi abuelo Julio Blengio. En 1986 Fontana se lo vendió a su actual dueño Jorge Urrutia quién lo trabajará personalmente, debiendo entregar mi abuelo los dos lotes.
Con respecto a las 50 hectáreas donde estaba la casa familiar donde Eduardo y Nicolasa vivieron hasta principios de los ’60, se la vendieron luego de fallecer éste, a un tal López de Epecuén que se las da en alquiler por algunos años a José Vicente, otro vecino del Paraje Cilley. Finalmente, López se las terminó vendiendo a Pedro Ramón Invernoz (“Pipa”), actual dueño del campo de Corradini.
Para terminar con la parte de Eduardo mencionaré una anécdota que me contó mi padre: Según recuerdos de mi padre en su infancia, cuando veía a Eduardo recorrer el campo, siendo mi padre chico, Eduardo andaba con su bigote, fumando pipa, y vestía sombrero de paja, pantalón Ombú gris o azulado, blusa Ombú del mismo color, era medio bajo de estatura, medio y muy chistoso. Cuando recorría los campos en su sulki amarillo, lo ataba al alumbrado que da al campo de mi abuelo (campo que fuera de la Estación J.V Cilley) y se bajaba a charlar con mi abuelo (esto dos o tres veces por semana) y mi padre salía a recibirlo por donde está el silo y Eduardo le decía “Qué dice don Carlino”.
RUGGERO CORRADINI
En su arribo trabajó como peón de Nicolás Graziosi como mencionamos (al menos durante algunos años) conoció y trabó relación con otra de sus hijas, la más chica de todas, Irene Elvira Graziosi, con quien se casó el 23 de abril de 1926. Al año tuvieron una nena llamada Nevia Irene, que lamentablemente falleció a los dos meses.
A Irene le tocó en sucesión algunas hectáreas ubicadas en el lote de 50 donde se encontraban las 10 de su hermana Santina Graziozi de Latapie (pegadas hacia el noreste -ver en el plano-). Sin embargo, no había casa allí ni ningún tipo de inmobiliario. Lo cierto es que al principio vivieron en un campo alquilado a medias con Eduardo Corradini ubicado en el Partido de Guaminí cerca de Arroyo Venado, establecimiento llamado “Colonia Santa María”. Algún tiempo después tomaron rumbo nuevamente hacia el barrio alquilando el campo de Martín Astoreca (posiblemente en esos años aún de Cabello), a unos cuantos metros hacia el noreste camino de por medio con las 10 hectáreas de Santina (ver plano), donde alquilaban tanto el campo como la casa estilo chorizo que había allí. En este lugar nacería su primera hija, Darcy Onelia Corradini un 14 de octubre de 1936.
En la década del ’30 Irene y Ruggero le vendieron las hectáreas antes mencionadas a el hermano de éste, Eduardo Corradini quiénes vivían, como dijimos, a 2.000 metros hacia el sudoeste del campo mencionado (ambos campos se encontraban a la vera del mismo camino). Con la venta de ese campo y ahorros, compraron entre 1938 y 1939 un campo de 100 hectáreas del otro lado del camino real hacia el noreste (1.500 metros) ya dentro del partido de Guaminí (justo en el límite con el Partido de Adolfo Alsina), propiedad de un tal Fernández. Aquí había un rancho de adobes, pero Ruggero decidió levantar una casa nueva de ladrillos, más cómoda y resistente. En este lugar nació el 21 de diciembre de 1941 su segunda y última hija, Élida Noemí (Eli). Cabe destacar que mi abuelo Julio trabajaba y vivía con ellos cuando ya estaban en lo de Astoreca y cuando se fueron al nuevo campo, mi abuelo se fue con ellos[10]. Con esta propiedad, Ruggero e Irene se dedicaron a las actividades rurales. Por otro lado, tanto Darcy como Eli hicieron la primaria en la Escuela Nº2 (cabe destacar que Ruggero supo ser presidente de la Cooperadora de la escuela al igual que su hermano Eduardo).
Ruggero falleció el 28 de septiembre de 1961 a la edad de 64 años.
Tras esto, Irene le vendió el auto a mi abuelo Julio Blengio en el ’62 ya que ella no sabía manejar (hay que destacar que ambas familias eran muy amigas, inclusive Irene lo quería a mi abuelo como a un hijo ya que trabajó de jovencito con ellos cuando Darcy era aún una niñita[11]).
Desde el año ‘61 a marzo de 1963 Irene vivió junto a su hija menor que estaba soltera. Al casarse ésta en marzo del ’63, la fue acompañar Ricardo Álvarez, hijo de Mariquita Pallotta y nieto de Enrique Pallotta que vivían muy cerca. Luego de él, estuvo acompañándola un tiempo Juan Raggi, y más adelante Jorge Blengio, al terminar la primaria en la Escuela Nº2. En febrero de 1966 Irene decidió irse a vivir a la casa del pueblo. A su vez, un mes antes, en enero del año 1966 le alquiló a mi abuelo los dos cuadros de 25 hectáreas que se encuentran del otro lado del monte (donde está la casa bien en el medio entre los cuatro cuadros), es decir la parte que no da al camino real que lleva a Rolito. Recordemos que eran 100 hectáreas en total, pero las 50 restante sobre camino real, que eran de Ruggero, se las dio a que las administraran sus hijas (las 25 sobre “Los Patos” para Darcy y las 25 sobre el campo de Balercia, camino por medio, para Eli). Ella con el dinero del alquiler de sus 50 hectáreas, lo usaría para vivir.
Como mencioné, Irene el 16 de febrero de 1966 tomó rumbo hacia Carhué donde tenía una casa en la calle Pueyrredón entre Rivadavia y Moreno, vereda impar a mitad de cuadra. Es la misma casa donde falleció Ruggero ya que la habían comprado hacía unos años antes. La mudanza se la hizo mi abuelo Julio Blengio junto a mi padre Carlos con el tractor Hanomag y el carro playo “fama” propiedad de ellos. Aquí falleció un 28 de octubre de 1996. Luego de su muerte, mi abuelo les entregó el 28 de febrero de 1997 los dos cuadros a Darcy y Eli quiénes serán administrados por ellas y sus respectivas familias.
Darcy se casó el 30 de septiembre de 1959 con Osbel Ireneo Sagasti (nacido el 10 de julio de 1931) y vivieron en el campo de éste ubicado enfrente del campo de Irene, pero con el camino real de por medio (ya en el partido de Adolfo Alsina). Tuvieron dos hijos que fueron a la Escuela Nº2, siendo la segunda generación tanto por parte de padre y madre que asistió a esa escuela. Sus hijos son:
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- Griselda Ancy nacida el 24 de febrero de 1961
- Jorge Osvaldo, nacido el 25 de marzo de 1962
Osbel murió del corazón muy joven, a los 59 años el 12 de enero de 1991. A partir de aquí, será su hijo Jorge quien se haga cargo de la administración de los campos.
Eli se casó en marzo de 1963 con Alfredo Raúl Recalde (nacido el 30 de septiembre de 1939, hijo de Juan Recalde) y vivieron en el campo de éste que fuera de su padre y que se llama Establecimiento “Atalaya”. Dicho lugar, se encuentra para el lado del Paraje Casey. Aquí nacieron sus dos hijas, Sandra Noemí, nacida el 11 de noviembre de 1968, y Norma Graciela nacida el 21 de junio de 1973. Los primeros años de primaria lo hicieron en la Escuela Nº16 (los últimos años irían a una escuela de Carhué).
Colaboradores:
- Carlos Ernesto Blengio
- Elida Noemí Corradini de Recalde (Eli)
- Norma Recalde
- Jorge Ricardo Blengio
- Gastón Partarrieu
- Analía Marta Corradini
[1] Es un apellido patronímico italiano que proviene del nombre Corrado, equivalente al germánico Conrad, que significa “consejo valiente” o “audaz consejero”. Así, “Corradini” se traduce como “descendientes de Corrado” o “hijos de Corrado”. El sufijo -ini en italiano indica descendencia o una versión diminutiva, reforzando el sentido de “la familia de Corrado”
[2] Dato aportado por Eli Corradini. Curiosamente, Nicolás Graziosi se casó 3 días antes que Nicola Corradini, en el mismo lugar.
[3] Es el boliche que supo ser sede social del Club Deportivo Las Rosetas del cual él fue cofundador, jugador e integrante activo del club.
[4] En este montecito, vivió Eliseo Álvarez, un hombre soltero, que practicaba según él la magia negra y blanca.
[5] Mi abuelo Julio Belngio supo ser peón de Eduardo (fe peón de los tres hermanos Corradini en distintos años) y solía dormir en un catre dispuesto para él provisoriamente en la cocina. Los hijos de Eduardo se asombraban porque mi abuelo, que era alto, se tapaba hasta la cabeza dejando sus pies a la intemperie sea verano o invierno. Aun así, lograba conciliar el sueño.
[6] Ese rancho de adobes estaba compuesto de dos ambientes uno grande y otro más chico con entradas independientes, donde vivieron mis abuelos Julio Blengio y Marucha Álvarez por un año entre 1946 y 1947, cuando eran peones de Eduardo. Luego de mis abuelos vivieron por algunos años los padres de José Corona, David Corona y Enriqueta Piro (Doña Riga) que vivían en la playa de la ex estación J.V Cilley propiedad de su hijo. Cuando José le alquila en 1947 ese campo a mis abuelos (que lo terminan comprando en el ’48) David y Doña Riga se trasladan al ranchito del campo de Eduardo Corradini. Luego de ellos el rancho no se habitó más cayéndose y quedando solamente el tanque y molino.
[7] A metros de esa esquina como yendo hacia el camino real, en ese mismo campo se levantaba a principios de Siglo XX un galpón que supo ser vivienda de mis tatarabuelos de apellido Diacolo quienes fueron por algunos años peones de Nicolás Graziosi viviendo en ese rancho. Estos eran los abuelos de mi abuelo Julio Blengio.
[8] Su mamá la llevaba a la escuela en una camioneta Ford T celeste, al salir de la escuela muchas veces no arrancaba así que los alumnitos de allí (entre ellos mi padre Carlos Blengio) se la empujaban para que arranque.
[9] Fueron a la casa de mi abuelo sus hijos Roberto y Eduardito una tarde para ofrecerle a mi abuelo comprar todos los campos de Eduardo ya que él había sido peón y muy amigo durante muchos años, pero mi abuelo les dijo que no tenía plata para comprarlos, y al fin, quedó en manos de Sarsur.
[10] Darcy que era pequeña lo seguía a todos lados y no se despegaba de él, y contaba mi abuelo que cuando Ruggero se iba a dormir, con Irene se ponían a cocinar torta. Una noche hicieron una torta que les salió tan dura que ni los perros la querían comer.
[11] Darcy de pequeñita era muy pegote a mi abuelo, y lo seguía para todos lados.