Entrevista a Herón Canaan. 2006
"No tengo presente nombres anteriores, pero guardo en mi memoria al Jefe de Telégrafo José Ramudsen. Yo ingresé en la Estación local en el año 1954 a los catorce años. Fue por elección, ya Que no había muchas disponibilidades laborales y al hacer un llamado a interesados o aficionados de la localidad, decidí presentarme para aprender. Estaba de Jefe en aquella época Alberto Regino Robilotte. Éramos varios haciendo la capacitación, y debo reconocer que no era fácil. Había que aprender muy bien el alfabeto Morse, educar el oído para transmitir y recibir mensajes. Me adapté muy bien, porque obviamente me gustaba, y quedé como empleado.
Con el tiempo, tuve la posibilidad de legar a la categoría de Jefe, previo a haber rendido un examen en La Plata, en el que salí aprobado. La red a la que pertenecíamos unía Carhué, Guaminí, Bonifacio, Daireaux, Urdampilleta y Bolivar y de allí se retransmitía por radio, también por el Código Morse, a La Plata. Por el Sur, la línea se comunicaba con Puan, Saavedra, Tornquist, Saldungaray y Bahía Blanca. Por lo tanto la comunicación se hacía específicamente con esas ciudades. Si era necesario mandar un telegrama a otra localidad, se hacía una conexión con la línea de Telégrafo del Correo que poseía la línea en el orden Nacional.
Lo mismo se hacía con el telégrafo del Ferrocarril. Cuando teníamos un telegrama a una localidad que pertenecía a la línea de ellos, los mensajeros del Telégrafo de la Provincia lo enviábamos por ese medio, a través de arreglos internos, pagando en ventanilla de esa empresa el costo correspondiente. EI Telégrafo de Carhué tenía la categoría de «estación trasladora». Cada tantos kilómetros la potencia del mensaje se va perdiendo. En consecuencia los mensajes eran realimentados automáticamente por las trasladoras, como por ejemplo la nuestra, Saavedra y oras estaciones puntuales, para poder llegar a destino con la fuerza necesaria.
Los aparatos que disponía la oficina eran un «sonador> que se componía de dos bobinas, con un martillo arriba con cinco conexiones, el cual emitía el sonido transmitido desde otra estación. Era en realidad el aparato que “hablaba”. El operador escuchaba ese sonido, ejecutado en Código Morse, y lo interpretaba como un verdadero lenguaje. El otro aparato se llamaba “manipulador” mediante éste, con el mismo sistema, se transmitían los mensajes.
Esta oficina dependía del Gobierno de la Pcia. de Buenos Aires. Por este motivo el Banco Provincia efectuaba la mayoría de sus operaciones a través del servicio. También el Ministerio de Educación manejaba sus movimientos a través de la telegrafía: licencias, renuncias, nuevos cargos. El Vivero Provincial también hacía uso de este medio para comunicarse con el Ministerio de Asuntos Agrarios.
La policía era otro gran usuario. Recibíamos telegramas desde Bahía Blanca donde estaba la jefatura. Eran mensajes muy extensos, sobre todo aquellos referidos a secuestros de automotores y todas las estaciones de la línea los recepcionaban y enviaban a su Comisaría.
Eran muy comunes los cortes de la línea, sobre todo después de una tormenta. Disponíamos de un «guardahilos», trabajo que durante mi período lo hacía Luis Betz, quien recorría toda la línea a caballo hasta encontrar la rotura. Hay que tener en cuenta que el tendido era el original, nunca se había reemplazado desde su instalación durante la Campaña al Desierto y cruzaba a través de campos particulares, ya que en la época que se diseñó no había prácticamente nada, erala pampa limpia sin caminos ni referencias.
EI Telégrafo Provincial era el preferido de la comunidad porque se consideraba más rápido, ya que dentro de la Provincia estaba más agilizado el envío a destino. El nuestro fue el Telégrafo histórico del país, el primer tendido; años después se hizo el tendido de la línea del Telégrafo Nacional que funciona en el Correo, quien utilizó, años más tarde, la línea de Entel.
¡TELEGRAMA!
El uso del servicio por parte de los particulares era masivo. Al ser una ciudad chica había un contacto fluido con el cliente. En casos de gravedad, la gente nos pedía por favor que se lo hiciéramos legar rápido, porque, era sabido, había muchos problemas en la línea y no se podía transmitir rápido; pero siempre se hacía lo posible.
Durante la temporada turística el telégrafo era fundamental. Después aparecieron otros medios más prácticos. Si bien durante el año el personal era de dos empleados en la oficina de Carhué, durante el verano se incorporaban más mensajeros para atender Villa Epecuén.
Llegaban hasta allá en bicicleta o en micro. Los hoteleros eran grandes clientes: traían el paquete de todos sus huéspedes, los dejaban para el envío y al otro día se les cobraba.
Con posterioridad, aproximadamente en el año 1968 y con la colaboración del Municipio, se tendió una línea hasta Epecuén, dada la importancia del movimiento turístico. Se instaló junto al Destacamento Policial y a la Unidad Sanitaria. Funcionaba solamente en los meses de verano con personal propio, pero provenientes de otras localidades y con viáticos asignados. La transmisión desde Epecuén era variable, a veces se emitían a Carhué y desde acá se enviaban a destino. En esa época solían juntarse setenta, ochenta o cien telegramas por día... era devastador para quienes operábamos el aparato.
Existían diversos tipos de telegramas. Los más recordados eran los telegramas de lujo' que se utilizaban para ocasiones muy especiales como casamientos, cumpleaños y aniversarios.
Para ellos se usaba un formulario especial en papel de color amarillo o rosa, con la imagen impresa en línea de agua de los hilos y postes del telégrafo.
También eran muy empleados los telegramas 'de Luto' para casos de fallecimiento donde se enviaba el pésame a los deudos. Teníamos además, un formulario 'oficial' que estaba destinado para los comunicados al Jefe de Policía, para el Gobierno Municipal o distintas dependencias oficiales».
SECRETOS DEL OFICIO
«Era éste un trabajo que exigía mucha coordinación, ya que, por tratarse de una línea única, podían transmitirse mensajes de a uno por vez. Vale decir, mientras transmitía la estación de Saavedra, desde acá no se podía hacer, porque interrumpíamos su transmisión. Por lo tanto, había que estar atento para cuando la línea quedara libre, comenzar con nuestra transferencia.
Teníamos la obligación de otorgar preferencia a aquellos telegramas que trataran temas de enfermedades, de urgencias de viajes. Por ser una localidad turística, la sede de Carhué contaba con cierta prioridad en el envío de mensajes. Por tal motivo había una intercomunicación entre las estaciones en la que nos consultaban a Carhué, por si tenía mos envíos importantes, previo a usar la línea.
En nuestra zona (Carhué, Puan Saavedra) disponíamos de una sola línea (un solo hilo), pero a partir de Saavedra hacia Bahía Blanca se había dispuesto el tendido de tres o cuatro hilos en el mismo poste, razón por la cual se podía transmitir en simultáneo tres mensajes ala vez, por ejemplo. Con el tiempo fue evolucionando, aparecieron nuevos Sistemas, como el llamado "Citran', luego el VHR.
EL ADIÓS
"En el año 1979 cerró sus puertas para siempre la oficina de Telégrafo. En ese momento se estaban por incorporar equipos nuevos adquiridos en Holanda Con una tecnología muy superior. Lamentablemente no alcanzamos a verlos porque la orden fue terminante. El cierre fue simultáneo en toda la provincia de buenos Aires dejando desocupados a dos mil quinientos empleados, los cuales fueron indemnizados no de la mejor manera."
La Oficina de Telégrafo de Carhué desapareció de nuestra historia de la noche a la mañana. Cayeron sus persianas. Mobiliario y enseres fue ron distribuidos por distintas dependencias locales (la Sociedad Italiana guardó el mostrador, las sillas y percheros se ubicaron en el Centro de Jubilados, la documentación y la papelería en el Archivo Municipal, los aparatos al Museo Regional), el edificio que ocupaba se vendió y se construyó una oficina particular borrando todo vestigio de su existencia. Es notorio, pero esta dependencia ya ni permanece siquiera en la memoria e los carhuenses. Se perdió para siempre. No queda fotografía alguna ni mayores datos al respecto., Los postes de la histórica línea fueron eliminados porque obviamente su trazado molestaba en los campos y los cables de cobre fueron hurtados o vendidos. Algunos pocos postes inclinados quedan como testimonio a al margen de la Ruta Nacional 33, llegando a Bahía Blanca.
TEXTO ORIGINAL:
DESDE AFUERA: LA MAGIA DEL TELÉGRAFO.
AUTOR DANIEL HERNER. SEMANARIO CARHUE NUEVA ERA Nº 883 DE 2006.