LA VIDA DE LAS FAMILIAS EN LA PAMPA BONAERENSE (1890 – 1940)
La vida cotidiana de las familias rurales en la pampa bonaerense estuvo marcada por el aislamiento, la autosuficiencia y el trabajo compartido. Entre fines del siglo XIX y las primeras décadas del XX, la llegada de inmigrantes europeos introdujo nuevos hábitos, que se mezclaron con las tradiciones criollas.
ALIMENTACIÓN
La dieta era sencilla y dependía de lo que se producía en la propia chacra o se conseguía en los almacenes de ramos generales. Predominaban las carnes (vacuna, ovina y de aves de corral), el pan casero, las pastas, legumbres, verduras de la huerta y, en menor medida, frutas de estación. La leche y el queso de elaboración doméstica eran comunes. El mate compartido era costumbre diaria y la carne asada en reuniones familiares y festivas.
USOS Y COSTUMBRES
La vida giraba en torno al trabajo de la tierra y las tareas del campo. El domingo era el día de descanso, con misa en el pueblo si era posible, encuentros familiares y juegos. La solidaridad vecinal era clave: lazos de ayuda mutua en cosechas, construcción de viviendas o ante emergencias. El almacén y la pulpería eran espacios de encuentro y sociabilidad.
DIVERSIÓN
Las fiestas patronales, las jineteadas, los bailes en casas de familia o en los clubes de pueblo, y los juegos de naipes eran los principales entretenimientos. La radio, que se difundió en los años ’30, sumó música, noticias y radioteatros al ocio familiar.
TRABAJO DE LA MUJER
La mujer tenía un rol central en la economía doméstica. Se ocupaba de la crianza de los hijos, la cocina, el lavado y la costura, pero también del cuidado de la huerta y la granja: gallinas, cerdos y conejos proveían de carne y huevos, mientras que la manteca y el dulce casero eran productos habituales. En muchas chacras, además, ayudaba en la trilla o en el ordeñe.
LA HUERTA Y LA GRANJA
La huerta familiar aseguraba alimentos frescos: papas, zapallos, cebollas, tomates y lechugas eran básicos. El gallinero, el chiquero y a veces la colmena completaban la autosuficiencia. Los excedentes podían venderse en el pueblo o intercambiarse con vecinos.
TRANSFORMACIONES HACIA 1940
La mecanización agrícola, la consolidación de caminos y la expansión del ferrocarril acercaron el campo a los pueblos y ciudades, cambiando costumbres. La vida siguió siendo austera, pero con más contacto con el comercio, la escuela y nuevas formas de sociabilidad.